Cuando la luna despunta por encima de las nubes, temerosa, tímida, ocultando su sonrisa, me trae a la memoria todos aquellos momentos, aquellas noches en que sentados uno al lado del otro contemplábamos la profundidad de la noche. Con tus enormes ojos seguías con impaciencia y curiosidad cada pequeño movimiento, cada sonido, cada lamento. Y cuando tu mirada decidía posarse sobre la mía, descubrías como una sonrisa llenaba mi rostro, y tú, conocedora de mis más intimos secretos, me llamabas rompiendo la noche con tu aguda y suave voz, "que estoy aquí" me decías, te acercabas y en un movimiento casi imperceptible, te posabas encima mío, dejando que te acariciara suavemente mientras me deleitabas con tu pausado ronroneo.
Tus juegos, tus caricias, sentir como dormías, sentir cuando te acercabas, sentir tu intensa y grande mirada, sentir tu ausencia, sentir este vacío, sentir que no estarás ahí cuando llegue a casa, sentir.... es ahora lo que no tengo, sentir lo último que fue, verte durmiendo y saber que no despertarás.
Tus juegos, tus caricias, sentir como dormías, sentir cuando te acercabas, sentir tu intensa y grande mirada, sentir tu ausencia, sentir este vacío, sentir que no estarás ahí cuando llegue a casa, sentir.... es ahora lo que no tengo, sentir lo último que fue, verte durmiendo y saber que no despertarás.
El único consuelo que tengo es saber que estés donde estés seguirás siendo feliz y a todo aquel que tenga la suerte de estar cerca de ti.
Una vez tuve un sueño en el que era feliz.
Una vez tuve un sueño en el que era feliz.
A ti Xena, que has hecho que los días pasen como segundos cuando pesaban como años
No hay comentarios:
Publicar un comentario